Tierras Mayas

Ballena gris sacando la cola en Bahía Magdalena con las dunas al fondo

Temporada de ballenas en Baja California: cuándo llega cada una

La ballena gris llega a Baja California Sur el 15 de diciembre y se va el 30 de abril. Ese es el dato. Lo que decide un viaje es el otro: en febrero coinciden las cuatro grandes, y no vuelve a pasar en todo el año.

Ballena gris en Bahía Magdalena, con las dunas al fondo
Bahía Magdalena en febrero. Las crías nacen aquí, a diez metros de una barca.

Preguntar cuándo es la temporada de ballenas en Baja California tiene truco, porque no hay una temporada: hay cuatro, y solo se solapan durante unas semanas.

Aquí está cada una con sus fechas, dónde se ve y por qué está ahí. Que es lo que hace falta saber para no llegar en marzo a una laguna de la que las ballenas se fueron.

La ballena gris: del 15 de diciembre al 30 de abril

Es la que ha hecho famoso a este trozo de costa, y la que tiene el calendario más fiable. La temporada oficial de avistamiento va del 15 de diciembre al 30 de abril en las lagunas Ojo de Liebre y San Ignacio, y del 1 de enero al 30 de abril en Bahía Magdalena, que abre unas semanas más tarde.

El pico se alcanza a mediados de febrero. La Conanp cuenta los ejemplares cada temporada y ahí es cuando salen los números más altos, con las madres ya con sus crías al lado.

Vienen del mar de Bering. Recorren entre 16.000 y 19.000 kilómetros entre la ida y la vuelta, una de las migraciones más largas de cualquier mamífero, y lo hacen para lo mismo que hace todo el mundo: buscar un sitio templado donde tener a los hijos.

Las lagunas de Baja California Sur son ese sitio. Poco profundas, tibias, saladísimas y sin orcas dentro. Una guardería con portero.

Las tres lagunas, y por qué son tres

Ojo de Liebre y San Ignacio están dentro de la Reserva de la Biosfera El Vizcaíno, más de dos millones y medio de hectáreas de desierto que terminan de golpe en el Pacífico. Bahía Magdalena queda más al sur, detrás de un cordón de dunas.

Las tres funcionan igual y ninguna sustituye a la otra: la ballena elige, no nosotros. Lo que cambia es el paisaje desde el que se mira, y ahí Bahía Magdalena gana por goleada, porque el fondo es una duna y no una salina.

Al otro lado de la península, en el mar de Cortés, la escala natural es La Paz, con la isla Espíritu Santo y sus lobos marinos, que es donde se duerme y desde donde se sale.

Aquí conviene una advertencia contra el entusiasmo ajeno. Se lee mucho que las ballenas grises «se dejan tocar». No se dejan: a veces deciden acercarse, que es distinto, y el resto del tiempo pasan de largo con la dignidad de quien ha nadado 8.000 kilómetros y no está para tonterías.

La historia de Pachico, que explica lo de las ballenas amistosas

En febrero de 1972, un pescador de la laguna San Ignacio llamado Francisco «Pachico» Mayoral salió a faenar con su compañero Santo Luis Pérez. Una ballena gris se acercó a la barca y se quedó ahí, al lado, sin irse.

Pachico alargó la mano y la tocó. Es el primer encuentro amistoso documentado entre una ballena gris y una persona en aquellas aguas, y de ahí viene todo lo que se cuenta hoy sobre las friendlies de San Ignacio.

El mismo año, el gobierno mexicano declaró la laguna zona de refugio. La coincidencia es buena: en doce meses, aquel rincón pasó de ser un caladero a ser un santuario, y quien lo empujó no fue un biólogo sino un pescador que un día no retiró la mano.

Las otras tres

La gris se lleva los titulares, pero al otro lado de la península, en el mar de Cortés, hay tres visitantes más con sus propias fechas.

La ballena azul, de enero a marzo, en Loreto. El animal más grande que ha existido nunca, y viene a comer krill. Febrero es el mes con más probabilidades. Verla es cuestión de suerte y de horas de barca, así que conviene ir con las expectativas donde toca.

La ballena jorobada, de diciembre a abril, en Los Cabos y el Pacífico sur de la península. Es la que salta, la que canta y la que sale en todos los vídeos. La densidad máxima, otra vez, en febrero. Contamos cómo y por qué lo hace en las jorobadas, las gigantes acróbatas del mar.

El tiburón ballena, de octubre a mayo, en la bahía de La Paz. No es una ballena, es el pez más grande del mundo, y es plácido hasta el aburrimiento. Su mejor momento va de noviembre a febrero. Tiene ficha propia en el simpático tiburón moteado, y si la idea es meterse al agua con él, aquí están las normas y los consejos para nadar a su lado.

El calendario, en corto

Octubre y noviembre: empieza el tiburón ballena en La Paz. Todavía no hay ballenas grises.

Diciembre: el día 15 abren Ojo de Liebre y San Ignacio. Llegan las primeras grises y las primeras jorobadas.

Enero: abre Bahía Magdalena. Ya están las cuatro, aunque la azul todavía es escasa.

Febrero: el mes. Pico de ballena gris con crías, pico de jorobada, mejor mes de ballena azul y tiburón ballena todavía en plena temporada.

Marzo: muy buen mes. Las crías ya nadan y se ven más activas.

Abril: se van. El día 30 cierran las lagunas.

De mayo a septiembre: no hay ballenas. Hay otras cosas, pero no ballenas.

Por qué febrero

Porque es la única ventana del año en la que las cuatro están a la vez, y porque las crías de ballena gris ya han nacido pero todavía no se han ido. Todo lo demás son buenas semanas. Febrero es la semana buena.

Y hay una ventaja añadida que no tiene que ver con el mar: es también el mes de la mariposa monarca en los santuarios del centro de México, así que quien cruza el Atlántico en febrero puede ver las dos grandes migraciones del país en el mismo viaje.

Cómo lo hacemos nosotros

Nuestra Expedición Ballenas en Baja California sale exactamente en esas semanas: finales de enero y febrero. Diez días entre La Paz, Bahía Magdalena, Todos Santos y San José del Cabo, en grupo reducido y con guía en destino, más la extensión opcional a Ciudad de México para la monarca y Teotihuacán.

Si estás mirando viajes a Baja California y dudas con las fechas, esta es toda la duda resuelta: enero y febrero.