los mayas de hoy
En los viajes a México te sorprenderá descubrir a los descendientes de los antiguos mayas que mantienen muchas de sus tradiciones ancestrales.
Los mayas no se fueron a ninguna parte. Son unos siete millones de personas repartidas entre México, Guatemala, Belice y Honduras, hablan cerca de treinta lenguas distintas y ninguno se presenta diciendo «soy maya». La palabra la usamos nosotros. Ellos dicen de dónde son.
Nadie se llama «maya»
«Maya» es una etiqueta cómoda que agrupa a pueblos que llevan siglos siendo cosas distintas. Un k’iche’ de Guatemala y un maya yucateco de Valladolid comparten un tronco lingüístico común, más o menos como un catalán y un portugués, y no se entienden entre ellos.
Lo que sí los identifica es la lengua y la comunidad. Uno es tzotzil, o q’eqchi’, o ch’ol, y antes que eso es de su pueblo. La identidad se organiza de abajo arriba, no al revés.
Cuántos son, y la parte que no se ve venir
En México, las lenguas mayas las hablan casi dos millones y medio de personas. Las tres primeras, según el censo de 2020: maya yucateco con 774.755 hablantes, tseltal con 589.144 y tsotsil con 550.274. En Guatemala, el k’iche’ pasa del millón.
Y aquí va el dato incómodo. Esas cifras no son un monumento, son la fotografía de algo que se mueve, y se mueve hacia abajo: la proporción de mexicanos que hablan una lengua indígena lleva décadas cayendo. Un idioma no muere cuando se prohíbe, muere cuando una madre decide, con toda la razón del mundo, que a su hijo le irá mejor si solo aprende castellano. El panorama completo, con las 68 lenguas vivas de México y las once familias a las que pertenecen, está en Lenguas indígenas de México.
Los pueblos, con su nombre correcto
Mayas yucatecos
Los más numerosos de México, en la península. Su lengua se oye en los mercados de Valladolid, en los pueblos del Puuc y en Quintana Roo, y muchos topónimos que los viajeros pronuncian mal son maya corriente: Ek Balam es «estrella jaguar» y Chichén Itzá, «la boca del pozo de los itzáes».
Tsotsiles y tseltales
Los dos grandes pueblos de los Altos de Chiapas, medio millón de personas cada uno. A los tsotsiles se les llama a veces «chamulas», que no es su nombre sino el de un municipio, San Juan Chamula, donde está la iglesia más desconcertante de México y donde está terminantemente prohibido hacer fotos. Se cuenta en San Cristóbal de las Casas.
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K’iche’
El grupo más numeroso de Guatemala, más de un millón de hablantes. Levantaron un reino con capital en Utatlán, que Pedro de Alvarado quemó en 1524. Presumen, con motivo, del refinamiento de sus tejidos.
Q’eqchi’
Originarios de Alta Verapaz, son el pueblo maya que más se ha expandido en el último siglo: ocupan también Izabal, el sur del Petén y buena parte de Belice. Rondan el millón de personas.
Kaqchikeles
Fundaron un reino poderoso con capital en Iximché, que tiene una ironía histórica dentro: fue también la primera capital que los españoles establecieron en Guatemala, en 1524, antes de que sus antiguos aliados se les rebelaran. Viven en Sacatepéquez y Chimaltenango.
Mam
Más de medio millón de personas en el occidente de Guatemala, con comunidades en Chiapas. Son famosas sus carreras de caballos, sobre todo la de Todos Santos Cuchumatán, cada 1 de noviembre.
Ch’oles
Unos 250.000, en Chiapas y Tabasco. Su territorio incluye la zona de Palenque, y su lengua es de las más cercanas al maya clásico de las inscripciones: cuando un epigrafista lee una estela, lo que suena se parece bastante al ch’ol.
Ch’orti’
Los más orientales de todos, en Chiquimula (Guatemala) y en el departamento de Copán (Honduras), justo donde está la ciudad maya del mismo nombre. Quedan unas decenas de miles y su lengua está en retroceso serio.
Tz’utujiles
Poco más de cien mil, en la orilla del lago Atitlán, enfrente de sus antiguos rivales kaqchikeles. Vecindad tensa durante siglos, y hoy dos pueblos separados por un lago que es de los sitios más bonitos de América.
Lacandones
Los más pocos y los más fotografiados: entre 500 y 1.000 personas en la Selva Lacandona. Es habitual presentarlos como los últimos descendientes de los constructores de Palenque, y no es exacto: llegaron desde Yucatán y el Petén huyendo de la conquista, y heredaron el nombre de otro pueblo maya. Su pelea de hoy es contra la industria maderera y las compañías chicleras. Lo contamos entero en Los lacandones, los hombres verdaderos de la Selva Lacandona.
Itzáes
Los que dieron nombre a Chichén Itzá. Su lengua sobrevive hoy en un puñado de hablantes ancianos junto al lago Petén Itzá, y es de los idiomas mayas más cerca de apagarse.
La guerra que sí terminó
Durante décadas se ha escrito que en Guatemala hay una guerra interminable. No la hay: el conflicto armado acabó con los Acuerdos de Paz de diciembre de 1996, hace treinta años.
Lo que no acabó son sus consecuencias, y conviene decirlas con las palabras exactas. La Comisión para el Esclarecimiento Histórico documentó cerca de 200.000 muertos y desaparecidos, y concluyó que el 83% de las víctimas identificadas eran mayas. Hubo aldeas enteras arrasadas. Un viajero que hoy cruza el altiplano guatemalteco y ve pueblos con mucha población joven y pocos abuelos está viendo eso, aunque nadie se lo explique.
El mercado, la iglesia y el copal
Donde mejor se ve todo esto es en un mercado rural en día de plaza. Las mujeres con sus huipiles, cada uno con los bordados de su pueblo, que funcionan como un carné de identidad para quien sabe leerlos. Los puestos de flores, las máscaras de madera, las mantas con dibujos geométricos que no son decoración sino cosmogonía.
Y al fondo, la iglesia. Cuando termina la misa, el humo del incienso se mezcla con el del copal y con el olor del aguardiente que se ofrece a los santos. Casi siempre, esa iglesia está levantada sobre un sitio de culto anterior. La operación era deliberada y salió a medias: se cambió el edificio, no lo que se iba a pedir dentro.
La comunicación con las fuerzas de la naturaleza sigue siendo el centro. Unas piedras, unos granos de maíz y unas marcas de tiza en el suelo bastan para que un guía espiritual lea lo que hay que leer.
Quién manda en una comunidad
Conviven tres autoridades y no siempre coinciden. La municipal, que es la del Estado. La ejidal, que decide sobre la tierra y por tanto sobre la siembra, y que en la práctica pesa más en el día a día. Y la religiosa, con sus cargos rotatorios, que organiza las fiestas y las ceremonias y que suele ser la que de verdad ordena la vida del pueblo.
Entender que la tercera existe explica muchas cosas que al visitante le parecen desorden y no lo son.
¿Cuántos mayas hay hoy?
Unos siete millones de personas en México, Guatemala, Belice y Honduras. Solo en México, las lenguas mayas las hablan casi dos millones y medio de personas, según el censo de 2020.
¿Qué lengua maya se habla más?
El k’iche’ en Guatemala, con más de un millón de hablantes, y el maya yucateco en México, con 774.755 según el INEGI. Le siguen el tseltal y el tsotsil, con unos 550.000 cada uno.
¿Los mayas de hoy son los mismos que construyeron las pirámides?
Son sus descendientes, pero no forman un solo pueblo. Son cerca de treinta pueblos con lenguas distintas que no se entienden entre sí, y cada uno se identifica por su comunidad y su idioma, no por la palabra «maya».
¿Se puede fotografiar a las personas en las comunidades mayas?
Hay que preguntar siempre, y en algunos lugares está prohibido. En la iglesia de San Juan Chamula, en Chiapas, hacer fotos está terminantemente prohibido y se hace cumplir.
¿Sigue habiendo guerra en Guatemala?
No. El conflicto armado terminó con los Acuerdos de Paz de diciembre de 1996. La Comisión para el Esclarecimiento Histórico documentó cerca de 200.000 muertos y desaparecidos, y el 83% de las víctimas identificadas eran mayas.
¿Dónde viven los mayas en la actualidad?
En el sureste de México (Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Chiapas y Tabasco), en Guatemala, donde son cerca de cuatro de cada diez habitantes, y en Belice y el oeste de Honduras.
¿Cómo viven hoy los mayas?
La mayoría vive en comunidades rurales y pequeñas ciudades, de la milpa (maíz, frijol y calabaza), el comercio y la artesanía, y cada vez más del turismo y del trabajo en las ciudades. Muchos conservan su lengua, su ropa tradicional y sus fiestas, mezcladas con el catolicismo.
¿Aún existe la cultura maya?
Sí. Desaparecieron las grandes ciudades, pero no sus descendientes: unos siete millones de personas que hablan cerca de treinta lenguas mayas, cultivan la milpa, tejen su ropa y mantienen ceremonias en cuevas y cenotes. En Guatemala, los guías espirituales siguen usando el calendario ritual de 260 días.
¿Los mayas son una tribu?
No. Maya es el nombre de una familia de unas treinta lenguas y de los pueblos que las hablan, como los mayas yucatecos, los tsotsiles, los k’iche’ o los q’eqchi’. Cada uno tiene su lengua, su territorio y su nombre, y muchos se identifican antes por su pueblo que como mayas.
Escrito por el equipo de Tierras Mayas en destino: guías, arqueólogos y naturalistas.
Lo esencial
📍 Dónde
México (Yucatán, Chiapas, Tabasco), Guatemala, Belice y Honduras.
🏛️ Cuántos
Unos 7 millones de personas y cerca de 30 lenguas distintas. En México, 2,48 millones de hablantes de lengua maya según el censo de 2020.
⭐ Los pueblos principales
Mayas yucatecos, tseltales, tsotsiles, k’iche’, q’eqchi’, kaqchikeles, mam, ch’oles, ch’orti’, tz’utujiles, lacandones e itzáes.
🌎 Por qué importa
Los mayas no desaparecieron. Son millones de personas que mantienen su lengua y su organización comunitaria, y esas lenguas están perdiendo hablantes cada década.
En pocas palabras
Los mayas de hoy son unos siete millones de personas repartidas en cerca de treinta pueblos y lenguas distintas por México, Guatemala, Belice y Honduras. Ninguno se llama a sí mismo maya: se identifican por su comunidad y su idioma.
🧭 Quién lo cuenta
Tierras Mayas organiza viajes a México en grupo reducido, con guías propios en destino, y recorre la Península de Yucatán en sus rutas Expedición Yucatán y Gran Ruta y Riviera Maya.
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