El mezcal, bebida chamánica

“Para todo mal Mezcal… ¡¡Y para todo bien también!!”
Dicho popular mexicano.

El mezcal es la bebida más autóctona de México, se produce en casi todas las tierras donde haya cactus de agave. ¡Incluso el tequila es un tipo de mezcal!

La creación del mezcal se cuenta en un mito: Un rayo al golpear un agave hizo la primera tatema(poner un alimento sobre el fuego) y por eso se considera la bebida llegada del cielo.

Para hacer mezcal, se asan las pencas y raíz de los agaves en hornos de leña y luego se fermenta y se destila. Las distintas clases de mezcal dependen del tipo de agave, del clima, de la técnica de destilación y del recipiente donde se le deja reposar. Es famoso el de gusanote porque al envasarlo se le pone un gusano de maguey y, además, suele tomarse con sal de gusano.

El destilado nació cerca del ceremonial y la fiesta, también cerca de los remedios y de la medicina tradicional. Es la única bebida alcohólica con la que no brindas, sino que lo correcto es decir que tomas tragos. ¿Nos tomamos un trago?

Según el culto ancestral mesoamericano, los sacerdotes eran los únicos que podían establecer una vía de comunicación con los dioses. Para lograrlo realizaban ejercicios de alteración de la conciencia que implicaban tomar bebidas hechas a base de agave.

Este tipo de bebidas eran de uso exclusivo en ceremonias religiosas. A los dioses de las bebidas se les llamaba colectivamente en náhuatl “Centzon-Totochin” (400 Conejos). El número 400 era sinónimo de “innumerable” o “incontable”. Se creía que el espíritu de cuatrocientos conejos dominaba el cuerpo de quien tomaba esta bebida, y su comportamiento dependía del conejo que lo dominara.

¿Cuál será tu conejo?

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