Tierras Mayas

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El Calendario Maya, aprendemos a contar con exactitud

el calendario maya

¿Sabías que… el calendario maya es más preciso que el que utilizamos?
En los viajes a México nos asombraran el saber de estas antiguas civilizaciones

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El calendario maya y su influencia en otras culturas de mesoamaerica.

Una aclaración antes de empezar (y evitar enfados arqueológicos)

La imagen utilizada en este post es la Piedra del Sol, también conocida como calendario azteca.
No es maya.
Pero tampoco está aquí por casualidad.

Este imponente monolito de 25 toneladas, hoy expuesto en el Museo Nacional de Antropología de Ciudad de México, pertenece a la cultura mexica (azteca), un pueblo que floreció varios siglos después del apogeo del mundo maya. Sin embargo, su concepción del tiempo, los ciclos y la astronomía bebe directamente de conocimientos mayas anteriores.

Visitar esta pieza es imprescindible en cualquier viaje a México en circuito por México, especialmente si pasas por Ciudad de México. No solo impresiona: explica mucho.

El calendario maya: ciencia antes que profecía

La precisión del calendario maya no tiene nada de místico y mucho de astronomía y matemáticas avanzadas.

Todas las ciudades del período clásico maya fueron diseñadas teniendo en cuenta el movimiento de la bóveda celeste.
Nada estaba orientado al azar. Ni los templos, ni las plazas, ni las escalinatas.

Más antiguo que el nuestro… y más preciso

Los arqueólogos han datado calendarios mayas alrededor del 1100 a.C.
El calendario que usamos hoy, el gregoriano, se implantó en 1582 d.C.

Es decir: más de 2.600 años de ventaja.

Y aquí viene la sorpresa incómoda para nuestra autoestima moderna:

  • Duración real del año solar: 365,2422 días

  • Cálculo maya: 365,2420 días

  • Cálculo gregoriano: 365,2425 días

Sin telescopios, sin satélites y sin relojes atómicos, los mayas se acercaron más al valor real que nosotros.
A veces la selva también piensa.

Templos que funcionan como relojes cósmicos

Muchos edificios mayas fueron construidos para representar fenómenos celestes sobre la Tierra.

Chichén Itzá y el descenso de Kukulkán

El ejemplo más conocido es El Castillo, en Chichén Itzá.
Durante los equinoccios, las sombras proyectadas en sus escalinatas crean la ilusión de una serpiente descendiendo por el templo: Kukulkán.

Nada es casual:

  • Las escaleras suman 365 peldaños, uno por cada día del año

  • La luz y la sombra funcionan como un mecanismo astronómico perfectamente calculado

No es magia. Es ingeniería ritual.

El códice Dresde y las matemáticas del cielo

En el Códice Dresde y en numerosas estelas se conservan cálculos detallados de:

  • Ciclos solares

  • Ciclos lunares

  • Movimientos de Venus

  • Tablas de periodicidad de eclipses

Todo registrado con una precisión que sigue sorprendiendo a los astrónomos actuales.

El tiempo como ciclo, no como línea

Los sabios mayas —sacerdotes, astrónomos y chamanes— concebían el tiempo como algo cíclico, no lineal.

Para ellos, el universo, la naturaleza y la vida se repetían en patrones constantes.
No había principio ni fin definitivo. Solo transformaciones.

Esta fascinación por los ciclos es la base de todo el sistema calendárico mesoamericano… y también influirá profundamente en los mexicas.

Los calendarios mayas: dos cuentas que se entrelazan

El sistema maya no se basaba en un solo calendario, sino en dos grandes cuentas del tiempo que funcionaban de manera simultánea.

El Haab: el calendario solar

  • 18 meses de 20 días

  • Más 5 días adicionales, considerados aciagos

  • Total: 365 días

Se utilizaba para la agricultura, la administración y la vida cotidiana.
Era el calendario práctico, el que decía cuándo sembrar… y cuándo no tentar a la suerte.

El Tzolk’in: el calendario sagrado

  • 13 meses de 20 días

  • Total: 260 días

Tenía un uso ritual y religioso.
Servía para:

  • Dar nombre a los niños

  • Realizar augurios

  • Marcar ceremonias y rituales importantes

La rueda del tiempo: ciclos de 52 años

La combinación del Haab y el Tzolk’in daba lugar a un gran ciclo de 52 años, tras el cual las mismas combinaciones de fechas volvían a repetirse.

Este concepto de ciclos largos fue heredado y reinterpretado por los mexicas, y está presente también en la Piedra del Sol.

Del mundo maya al azteca: el tiempo como herencia cultural

Los mexicas no inventaron su calendario desde cero.
Lo adaptaron, lo reinterpretaron y lo transformaron, pero siempre sobre una base de conocimientos heredados del mundo maya y otras culturas mesoamericanas anteriores.

La Piedra del Sol es, en cierto modo, un homenaje tardío a una ciencia antigua.

Viajar por México: caminar dentro del calendario

En los viajes a México de los circuitos por México y Yucatán, visitaremos antiguos centros mayas donde los templos funcionan como auténticos relojes solares de piedra.

Viajar por estas tierras no es solo ver ruinas:
es entender cómo una civilización logró medir el tiempo mirando al cielo.

Los viajes a México organizados en grupos reducidos permiten descubrir estos lugares únicos con calma, contexto… y la certeza de que, a veces, el pasado iba sorprendentemente adelantado.

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