El águila símbolo de grandeza en el Imperio Mexica
águila real

El águila, en muchas culturas y civilizaciones, se ha considerado un emblema supremo de dioses, gobernantes o guerreros, por su majestuosidad y valentía. Ha dotado también de inspiración espiritual y se ha convertido en un símbolo universal y atemporal.

Hoy nos centraremos en la importancia del Águila Real en el Imperio Mexica. Para los mexicas el águila, o cuauhtli en su idioma nahual, fue el animal que encarnaba el espíritu guerrero. Por eso mismo se creó un ejército, los denominados guerreros águila que, junto a los guerreros jaguar, otro de los animales más venerados para su cultura, fueron las órdenes militares más selectas del Imperio.

Para los Mexicas, el águila representaba la dualidad divina entre el cielo y la tierra. Como animal de inspiración espiritual existe una leyenda que trasciende a día de hoy. El pueblo mexica necesitaba encontrar a un águila debotando a una serpiente encima de un nopal, sólo así sabrían dónde establecer Tenocthitlán, la capital del Imperio Mexica y la actual Ciudad de México.

Con la conquista de México, los religiosos españoles interpretaron esa misma imagen, del águila y la serpiente, como una lucha entre el bien y el mal. Una interpretación que se ajusta a la visión europea medieval. La serpiente pasó de ser un símbolo de sabiduría, curación y regeneración en la antigüedad clásica a ser la portadora de todos los males con el cristianismo.

Actualmente en México, esta ave es muy familiar al estar presente en el escudo nacional estampado tanto en las monedas como en la bandera mexicana.

Águila Real. Datos al vuelo

  • Habita en zonas áridas, semiáridas y montañosas con bosques templados, así como en desiertos y pastizales.
  • Construye sus nidos con ramas, hojas y cortezas de árbol, en montañas cercanas a valles, laderas, cañadas y praderas.
  • Su plumaje es de color café́ oscuro con tonalidades doradas en la cabeza y cuello, y más claras en hombros y extremo de la cola.
  • El tamaño y peso de las hembras (75 a 102 cm) es mayor que el de los machos (80 a 87 cm).
  • Como toda ave rapaz, se alimenta de pequeños mamíferos, como liebres, conejos y perritos de la pradera. También incluye en su dieta aves de menor tamaño, insectos y hasta cadáveres de animales (carroña).
  • Realiza vuelos acrobáticos como parte del cortejo y para defender su territorio.
  • Se eleva cientos de metros planeando buscando las térmicas y cae en picado, a una velocidad cercana a los 250 km por hora, para atrapar a su presa con sus poderosas garras.
  • Hace honor a la expresión ‘vista de Águila’, al ser capaz de observar a su presa a 2 km de distancia. Es como si tú pudieras ver el encabezado de un periódico a 100 metros.
  • Se estima que las garras de un águila real son capaces de ejercer una fuerza de 52 kilogramos por centímetro cuadrado.
  • Canto: Generalmente se trata de una especie silenciosa, aunque puede emitir un silbido fino y aflautado, tanto en vuelo como cuando está posada.

En México, históricamente ha vivido en casi la mitad del territorio nacional, del centro hacia el norte; sin embargo, en la actualidad sobrevive escasamente en zonas cada vez más restringidas en el norte del país.

El águila real y el águila arpía son las dos grandes representantes de las aves rapaces diurnas en México, con el permiso del águila calva que se desplaza desde el país vecino (EEUU) por el norte de México.

La lista de águilas en México es mucho más amplia, incluye a: la pescadora, crestada, tirana, elegante, albinegra y la cabeza blanca.

Situaciones que le afectan a todas las especies provocadas por la huella humana

  • Pérdida de hábitat por actividades agrícolas, ganaderas e industriales, así́ como por la deforestación y urbanización, que reducen la disponibilidad de presas para su alimentación y de sitios donde construir sus nidos.
  • Escasas crías y baja posibilidad de sobrevivencia de ellas hasta la etapa reproductiva.
  • Cacería y saqueo de nidos, con fines de subsistencia alimentaria, erradicación y comercio.
  • Electrocución por contacto con cables de energía eléctrica.
  • Envenenamiento por sustancias tóxicas provenientes de plaguicidas ingeridos por las presas que constituyen su alimento.

La paradoja de la relación del hombre y los animales es tremenda; les otorgamos significados, simbolismos superlativos a algunas especies, pero seguimos destrozando al planeta y provocamos la extinción de las especies que ensalzamos.

Produce una inmensa tristeza pensar que la naturaleza habla mientras el género humano no la escucha.

Victor Hugo

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