Tierras Mayas

Mural maya sobre fondo azul con dignatarios ataviados con pieles de jaguar y tocados de plumas

las pinturas mayas

En los viajes a México, veremos las ruinas mayas de color piedra, pero originariamente estaban recubiertas de vivos y sorprendentes colores.

Las fachadas iban de rojo y los interiores llevaban murales con escenas de guerra, música, comercio y sacrificio. De todo aquello queda muy poco, y ese poco cambió lo que creíamos saber sobre los mayas: un solo edificio perdido en la selva de Chiapas tumbó medio siglo de literatura académica.

Mural maya de Bonampak con figuras de guerreros sobre fondo azul, en la Selva Lacandona de Chiapas
Sala de los murales de Bonampak. Foto: ProtoplasmaKid, CC BY-SA 4.0.

El siglo en que los mayas pintaron todo

La gran época de la pintura maya es el Clásico Tardío, entre los años 600 y 900. Coincide con el auge del comercio, y se nota: aparecen temas nuevos, escenas más complejas y una relación estrecha con los ritos adivinatorios.

Las fachadas se repintaban cada cierto tiempo, con colores asociados a los puntos cardinales y a las deidades. Y los interiores también: se retocaban los murales viejos o directamente se tapaban con otros nuevos, probablemente para conmemorar el katún, el ciclo de veinte años del calendario. Debajo de un mural, en muchos casos, hay otro.

El azul que nadie supo copiar

Los pigmentos venían de minerales importados por una red comercial amplia: azurita y malaquita para los verdes y los azules oscuros. Casi todos los colores eran fáciles de conseguir. Casi.

El difícil era el azul maya, un turquesa que no se parece a nada anterior y que se reservaba para los temas religiosos. No es un mineral: es un invento. Se fabrica mezclando índigo, que es vegetal, con una arcilla especial, y calentando la mezcla. El resultado es un pigmento que aguanta la humedad, los ácidos y mil años de selva sin apagarse.

La química tardó décadas en entender cómo se hacía. Los mayas lo tenían resuelto en el siglo VIII.

Fresco seco, que no es fresco

Los murales se pintaban cuando el aplanado ya había fraguado, no sobre el yeso húmedo. A eso se le llama fresco seco, y tiene una consecuencia: el color no se absorbe, se queda encima. Aguanta menos y se desprende con más facilidad.

Es la razón de que hoy tengamos tan poco. No es que los mayas pintaran poco: es que pintaron sobre una superficie que no perdona.

Bonampak, y el mito que se cayó en 1946

Los murales mejor conservados están en Bonampak, en la Selva Lacandona, en tres salas que cubren las paredes de arriba abajo. Estuvieron perdidos hasta 1946, cuando el fotógrafo Giles Healey llegó hasta ellos guiado por Chan Bor, un lacandón que se movía por esa selva como por su casa. La historia dice que dieron con el edificio siguiendo, por accidente, el rastro de un venado.

El arqueólogo Salvador Toscano los llamó «la Capilla Sixtina de América», y el nombre se quedó. Pero lo importante no fue la belleza.

Hasta ese momento, la versión académica describía a los mayas como un pueblo pacífico de astrónomos y sacerdotes, dedicado a mirar el cielo y contar el tiempo. Los murales de Bonampak enseñan una batalla, prisioneros torturados y un sacrificio. Con nombres, con jerarquías y con público. En una sola sala se vino abajo medio siglo de literatura.

Y en el techo de una de las salas, entre tanta guerra, hay un detalle que casi nadie mira: una tortuga con tres estrellas en el caparazón. Es la constelación que nosotros llamamos cinturón de Orión, la misma de la que renacía el dios del maíz.

Y hay una parte que casi nadie cuenta: para poder fotografiarlos y copiarlos, en aquellos años se les aplicó queroseno para avivar los colores. Funcionó a corto plazo y les hizo daño a largo. Buena parte de lo que hoy se ve apagado se apagó entonces, no en mil años de selva.

Bonampak está dentro de la Comunidad Lacandona y se visita con sus guías. Lo contamos en Los lacandones, los hombres verdaderos de la Selva Lacandona.

Bonampak con Tierras Mayas

Al final de México Colonial, la extensión a Chiapas (4 noches, 950 €) lleva a San Cristóbal, el Cañón del Sumidero y Palenque. Con una noche más en Palenque, el opcional de Bonampak y Yaxchilán (240 €) te pone delante de estos murales.

¿Prefieres la selva de Campeche? La Expedición Yucatán, 13 días desde 2.975 €, pasa dos días en Calakmul.

Calakmul, donde por fin aparece la vida corriente

El otro gran conjunto está en Calakmul, y es distinto de todo lo demás.

La pintura maya que conocemos trata casi siempre de reyes: coronaciones, guerras, linajes. Los murales de Calakmul, en cambio, retratan un mercado. Se ve a quien vende sal, a quien reparte atole, a quien sirve comida, y cada figura lleva su glifo indicando el oficio. Es de los poquísimos sitios donde el arte maya mira hacia abajo en lugar de hacia arriba.

Nos dice más sobre cómo se vivía en una ciudad maya que veinte estelas de reyes.

Los otros dos lienzos

Los muros no fueron el único soporte. También estaban las vasijas de cerámica, modeladas a mano con rodillos de barro sobre una base con forma de tortilla y decoradas con las mismas escenas narrativas que los murales, muchas veces con jeroglíficos que cuentan lo que se está viendo. Son murales portátiles.

Y estaba el tercer soporte, el que peor acabó: los códices mayas, los libros. De los miles que hubo sobreviven cuatro.

Quien quiera ver de cerca la cerámica pintada, el Museo Carlos Pellicer Cámara, en Villahermosa, conserva una de las mejores colecciones de México. Y para entender qué significaba cada color, los colores mayas no eran decoración: eran un idioma.

¿Dónde están las mejores pinturas mayas?

En Bonampak, en la Selva Lacandona de Chiapas, que conserva el conjunto mural maya más completo, y en Calakmul, en Campeche, cuyos murales retratan escenas de mercado. También en la cerámica pintada, con una gran colección en el Museo Carlos Pellicer Cámara de Villahermosa.

¿Qué es el azul maya?

Un pigmento turquesa fabricado por los mayas mezclando índigo, de origen vegetal, con una arcilla especial y calentando la mezcla. No existe en la naturaleza. Resiste la humedad y los ácidos, y por eso ha sobrevivido más de mil años.

¿Por qué son importantes los murales de Bonampak?

Porque muestran una batalla, prisioneros y un sacrificio, y desmontaron la idea académica de que los mayas eran un pueblo pacífico de astrónomos. Fueron descubiertos en 1946 por el fotógrafo Giles Healey, guiado por el lacandón Chan Bor.

¿De qué época son las pinturas mayas?

Su gran momento es el Clásico Tardío, entre los años 600 y 900 de nuestra era, cuando el auge del comercio enriqueció los temas y las técnicas.

¿Las ciudades mayas eran de color piedra?

No. Estaban pintadas, sobre todo de rojo en las fachadas, y con murales en el interior. El gris que vemos hoy es lo que queda después de mil años de intemperie.

¿Se puede visitar Bonampak?

Sí. Bonampak está dentro de la Comunidad Lacandona, en la Selva Lacandona de Chiapas, y se visita con guías lacandones. Tierras Mayas lo ofrece como opcional de 240 €, junto con Yaxchilán y una noche más en Palenque, en su extensión a Chiapas al final de México Colonial.

Escrito por el equipo de Tierras Mayas en destino: guías, arqueólogos y naturalistas.

Lo esencial

📍 Dónde está
Bonampak, en la Selva Lacandona (Chiapas), y Calakmul, en Campeche. Cerámica pintada en el Museo Carlos Pellicer Cámara, Villahermosa.

🏛️ Época
Clásico Tardío maya, entre los años 600 y 900 de nuestra era.

⭐ Dato clave
El azul maya es un pigmento fabricado con índigo y arcilla que no existe en la naturaleza, y resiste la humedad y los ácidos más de mil años.

🌎 Por qué es importante
Los murales de Bonampak, descubiertos en 1946, muestran una batalla y un sacrificio, y desmontaron la idea de que los mayas eran un pueblo pacífico de astrónomos.

En pocas palabras

Las pinturas mayas revelan un mundo de color y de poder que la piedra desnuda ya no deja ver: fachadas rojas, murales de guerra en Bonampak, escenas de mercado en Calakmul y un azul que los mayas inventaron y nadie supo copiar.

🧭 Quién lo cuenta
Tierras Mayas organiza viajes a México en grupo reducido, con guías propios en destino. Bonampak se visita en la extensión a Chiapas de México Colonial, y Calakmul en la Expedición Yucatán.

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