Tulum, un lugar para soñar despierto

Tulum, lugar con paradisíacos paisajes que conjugan una experiencia intensa entre lo mágico y lo natural

Quien viaja a Tulum no está buscando una experiencia cualquiera, algo en su interior le dice que encontrará entre sus playas, bellos pueblos y extensa variedad de fauna y flora. Un mundo que probablemente haya conocido ya en sueños, o quizá de alguna otra manera, más real. Por ello, si quieres contemplar un auténtico amanecer como nunca lo has vivido antes, pensamos que tenemos la respuesta adecuada para lo que estás buscando: Tulum, ‘la muralla que ve el amanecer’.

Tulum fue una de las grandes ciudades de la época postclásica Maya (entre los años 1200 y 1450) su nombre maya original fue Zamá (Amanecer), aunque actualmente se le nombre Tulum (muralla), por haberse encontrado los basamentos de las murallas de la ciudad bien conservados.

Situada a las orillas del mar, encima de un acantilado, Tulum es una de las pocas ciudades maya que se situó en las orillas del mar. Un movimiento atrevido, si tomamos en cuenta la indefensión que representa estar a primera línea de los ataques enemigos por agua. Sin embargo, antes de escoger este enclave se percataron que la barrera de coral actuaba como la más reforzada de las murallas, pues los barcos no podían alcanzar la orilla sin hundir su nave.

Haciendo honores a sus dotes de observación, los mayas se percataron que únicamente en un punto las aguas eran más profundas, de modo que las embarcaciones podían salir a mar abierto si andaban con cuidado por esa abertura natural en la barrera de coral. Pues bien, fue justo en este punto, frente a frente de la «puerta de la muralla de coral», en tierra firme, que situaron al que hoy conocemos como «el Castillo» el templo más visitado en todo el territorio maya que sirvió de faro para orientar a los barcos. 

Tulum, en su punto álgido, fue puerto aduanero y clave para el comercio por agua y distribución de las riquezas del actual Quintana Roo. Tal fue la influencia de la ciudad que se hizo con el control de mercancías que se distribuían por todo el territorio. Durante los siglos XIII y XIV no había comerciante que no hiciera escala en la ciudad, con lo que se convirtió en el nexo entre dinámicas comerciales marítimas y terrestres en el mundo maya.

Cabe destacar que Tulum fue una ciudad organizada, con un crecimiento controlado y orquestrado. Si bien es cierto que al estar rodeada por murallas en tierra, se limitó su capacidad de crecimiento, pues no se atrevían a construir fuera de murallas. Las construcciones dentro de la ciudad amurallada siguen el patrón y conocimiento maya; la orientación y disposición del Castillo es exactamente la misma que el Templo Kukulcán, de Chichén-Itzá, puesto que también este templo funcionaba como marcadores temporales o calendarios.

Los mayas fueron muy celosos de mostrar Tulum a los exploradores y arqueólogos que llegaron para estudiar el territorio. Después de la colonización los mayas siguieron ocupando la ciudad para hacer sus ritos y ceremonias, no querían que les sacaran de su lugar. No fue hasta el 1846 que Frederick Catherwood, que ya había estado en Copán, Palenque y Uxmal, y gracias a las amistades que forjó con las comunidades maya de la zona, pudo acceder a conocer los restos arqueológicos. Y allí pudo encontrar restos de pinturas murales y vestimentas entre otros utensilios maya. 

Si visitas Riviera Maya no puedes dejarte escapar esta ciudad, el sitio arqueológico más emblemático de Quintana Roo, con una ubicación privilegiada al mar Caribe del que se puede contemplar el mejor de los amaneceres. También podrás bajar y poner los pies en la pequeña playa de las ruinas, que no es más que un muerdo de la espectacular playa alrededor de las ruinas que desde 1981 fue constituida como Parque Nacional, valorado como una de las mejores playas del mundo.

Tulum Riviera Maya

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