Tula de Allende, la ciudad tolteca que dominó mesoamérica
Tula de Allende

De ruinas y culturas precolombinas a México hay casi tantas como ciudades encontradas. Todas tenían muchos puntos en común y a su vez grandes diferencias. Cerca de Ciudad de México, a unos 80 km de la antigua Tenochtitlán, nos encontramos con Tula de Allende, la que alrededor del año 700 dC fue la ciudad más próspera de la cultura tolteca y de todo mesoamérica. Se estima que en ella llegaron a vivir más de 85 mil personas.

El nombre actual, Tula, es la forma castellana del término náhuatl Tollan-Xicocotitlan, que se traduce como “Lugar de tules-Cerca del cerro Xicoco”. Y es que se encuentra en un valle al lado del río Tula, protegido por cerros como el Xicoco o el Magoni. Pero precisamente esta ubicación les permitió ser un nodo importante en las rutas del comercio de la turquesa, la piedra más preciada de la época en el continente. 

Esta misma zona fue habitada por los otomíes desde miles de años antes, pero no fue hasta que se instalaron los toltecas que empezó su gran apogeo. Los toltecas eran un pueblo culto y prudente. Fueron capaces de pacificar toda el área y pactar alianzas con los pueblos vecinos. Construyeron su ciudad en las alturas, practicaron la agricultura extensiva, adoraron a Quetzálcóatl, la serpiente emplumada… Y en definitiva construyeron un reino que irradiaba desde Tula hasta todo lo que hoy sería América Central

Conoce la ciudad de Tula de Allende

El símbolo más distintivo de la ciudad de Tula son los atlanes, unas figuras colosales de piedra basálticas, cada una de casi cinco metros de altura que representan al dios Quetzalcóatl, como la Estrella de la Mañana, la que gana por encima de todas las fuerzas del inframundo. Estos atlanes se sitúan en lo alto del centro ceremonial del templo de Tlahuizcalpantecutli, el Señor de la Casa del Alba.

En la zona arqueolócica encontraremos también el Coatepantli o Muro de las Culebras, donde hay esculpidas la representación de unas serpientes devorando cuerpos humanos en relieves policromados, haciendo homenaje al dios Quetzalcóatl. Será interesante también conocer el Palacio Quemado, el campo de juego de pelota de grandes dimensiones o la pirámide con cinco cuerpos separados. Todos estos elementos nos hablan del refinamiento alcanzado por el pueblo tolteca.

El fin de una etapa, el nacimiento de oportunidades

Por qué llegó el declive del reinado tolteca, no se tiene una idea clara. Se estima que disputas internas entre la clase gobernante dejó el territorio muy inestable y varios de los linajes de gobierno emigraron a todas direcciones. Algunos de ellos llegaron a Chichén-Itzá donde, juntaron el saber tolteca con el maya para crear esta ciudad maravilla del mundo. Un ejemplo claro es el templo de las mil columnas, una obra que nos recuerda demasiado al Palacio Quemado, tanto por su ubicación, estructuras y decoraciones.

Pero la ciudad de Tula nunca se abandonó totalmente, los mexicas aprovecharon para hacérselo suyo haciendo nuevas construcciones y dejando algunas edificaciones como recuerdos del paso del tiempo o fueron llevados a la capital México-Tenochtitlán. De modo que la capital tolteca siguió siendo un punto importante de referencia política

Hay mucha historia que se esconde en la ciudad y que no nos cabe en este post. Si queréis más información también podréis conocer Tula de Allende en las extensión que tenemos en nuestros viajes a México, 2 noches adicionales que nos permitirán además, descubrir el mágico pueblo colonial de San Miguel de Allende o la increíble ciudad de Querétaro.