Punta Herrero, entre una hermosa laguna y el mar caribe
Punta Herrero costa maya

Punta Herrero, 

Si Sian Ka’an es ‘El lugar donde nace el cielo’, Punta Herrero debe ser el sitio donde emerge la luz de él: el sitio que ve la vida por vez primera.

Ubicada en el sur de la reserva de Sian Ka’an, se encuentran estas playas vírgenes que junto a Punta Allen y Javier Rojo Gómez, son los principales asentamientos dentro de esta enorme área protegida. Estamos a muy pocos kilómetros de la frontera con Guatemala, suficientes para que un coral que comprende desde Punta Herrero hasta Xcalak se extienda por 45 kilómetros de litoral.

Punta Herrero es literalmente un pequeño pueblo pesquero y ahí comienza una nueva etapa del viaje, por alguna razón que seguramente intuirás, el ritmo de esta región no es algo que seguramente hayas podido palpar anteriormente: serenidad y vistas imposibles podrán definirlo, pero es más certero pensar que aquí el tiempo también nace, se despereza y se lanza al mundo.

Este es el territorio para explorar lo inexplorado: nuestra capacidad para alejarnos del caos citadino, la templanza que alcanzamos con el ritmo de la naturaleza, cómo se despiertan nuestros sentidos al entrar en contacto con este pequeño pueblo maravilla. Y una comida caribeña muy exquisita, como unas buenas langostas estilo Tikin-Xic, estilo tradicional de la cocina local maya.

Cuando escuches a los pescadores, pídeles que te relaten la historia del Barco Hundido, pero te recomendamos no escuches solamente a uno, ve y escucha lo que cada uno tiene que decir sobre una historia que ha sido contada desde hace décadas, cuando el original barco de vapor se hundió por una tormenta, ten por seguro que lo que te revelarán irá más allá de lo que hayas escuchado, siempre te otorgarán algo nuevo para descubrir.

Que tu tarea sea asimilarlo todo, convertirse en todo: unirse en todo. Tierras Mayas te hará el viaje más plácido y cercano. Nuestros guías también saben historias, pregúntales por algunas de ellas, cuando las escuches probablemente suceda: reconocerás que el mundo maya estaba ya realmente en ti.

“Esta bien tener un final para un viaje, pero al final, es el viaje, la ruta, la expedición lo que importa”