La Leyenda de La Llorona
La llorona

La Llorona, una mujer que representó el sufrimiento de todos

Diez años antes de que Hernán Cortés llegara a las costas de Veracruz, los aztecas presenciaron varios eventos que, de acuerdo a sus creencias, consideraron sobrenaturales y de consecuencias funestas. Según los registros observaron eclipses, malformaciones en animales, el agua de los lagos de Texcoco se tiñó de rojo, observaron un cometa y en varias ocasiones durante las noches escuchaban a una mujer en calles y avenidas de la Gran Tenochtitlán que se lamentaba y lloraba por el destino del pueblo azteca.

De acuerdo a Fray Bernardino de Sahagún y Muñoz Camargo, ambos historiadores tempranos de la colonia, registraron 10 presagios funestos. En el sexto se oía una mujer llorando, la llorona, gritando por la noche, dando fuertes exclamaciones:

¡Hijitos míos pues ya tenemos que irnos lejos!

Y a veces decía:

¡Hijitos míos! ¿A dónde os llevaré?

En otras versiones:

¡Oh hijos míos, del todo nos vamos a perder!

¡Oh hijos míos! ¿A dónde podré llevarlos a esconder?

Esta mujer que gritaba por las noches asustando a los aztecas, que se conoce como la Llorona, no era otro que el sacerdote mayor de Tenochtitlán ataviado como la diosa Ciahuacoatl que, en su función de oráculo, presentía de acuerdo a sus tradiciones el fin de los tiempos.

Con el tiempo este relato real fue pasando de generación en generación. Entre los sobrevivientes aztecas y en las nuevas versiones, la llorona vagaba por los canales de la antigua ciudad lamentándose por el destino de sus hijos.

Como es tradición entre los mexicanos este relato fue aderezado con una versión moderna y aterrorizante, donde el antiguo sacerdote es representado por una mujer indígena que se enamora de un conquistador español, con el cual tuvieron 2 hijos. Este, después de hacer fortuna, retornó a España y abandonó a su amada. Ella, en un arranque de desesperación y dolor, ahoga a sus hijos para después suicidarse de la misma manera en los canales de la ciudad.

Desde entonces la gente cuenta que si los hombres caminan después de la media noche cerca de corrientes de agua, una mujer de vestido blanco, larga cabellera y hermosa mirada tratará de seducirlos y conducirlos al agua para ahogarlos, no sin antes voltear y mostrar su rostro calavérico y emitir un grito espeluznante:

¡Ay mis hijos!

En la península de Yucatán, dentro de la cultura maya, existe una versión similar donde la protagonista es la Xtabay, antigua Diosa del suicidio. En esta versión la Xtabay obliga a los hombres a suicidarse.

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