Cenotes: el camino del Xibalba
Cenotes mayas en Yucatan, Tierras Mayas

Cenotes: «El camino del Xibalba»

Los cenotes se formaron debido a la bajada del nivel del mar durante los pulsos glaciares del Pleistoceno. Los cenotes son en la mayor parte de los casos, ensanchamientos de complejas redes fluviales subterráneas, que en ocasiones se abren paso hasta el mar.

Hace 65 millones de años un meteorito cayó en la zona de Chixchulub y una de las consecuencias de este impacto fue la desaparición  masiva de la vida que habitaba el planeta Tierra y fue el fin de la era de los dinosaurios. El “anillo de Cenotes del Yucatán” es una evidencia que trata comprobar esta teoría.
Los cenotes constituyen uno de los rasgos más llamativos del paisaje de la península de Yucatán. En este extenso territorio caracterizado por la ausencia de las grandes corrientes superficiales que cruzan el resto de la zona maya, esos pozos naturales representan el abastecimiento principal de agua. Si bien no fueron el único factor en la distribución de las poblaciones mayas prehispánicas, no hay duda que su presencia contribuyó significativamente a su desarrollo, y de hecho grandes ciudades como Chichén Itzá sacaron provecho no sólo de sus condiciones naturales, sino de su carácter sagrado.
Existen varios tipos de cenotes: a cielo abierto, semiabiertos,  subterráneos o en gruta. Esta clasificación está directamente relacionada con la edad del cenote, siendo los cenotes maduros aquellos que se encuentran completamente abiertos y los más jóvenes los que todavía conservan su cúpula intacta.
Las cuevas y cenotes son el inicio del camino místico de los antiguos mayas,  ésa es la hipótesis del equipo de investigadores de la Universidad Autónoma de Yucatán y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Los templos dedicados al culto de Xibalbá  aun resultan un misterio, y su descubrimiento un reto para los arqueólogos e historiadores.
En todas nuestras propuestas de las salidas especiales nos adentraremos a estos mundos subterráneos de aguas cristalinas sagradas para los mayas.
En las entradas de los cenotes nos encontraremos muchas aves, como el huidizo y mítico pájaro reloj, anfibios como las minúsculas ranitas verdes. Si nos adentramos a sus cavernas veremos múltiples especies de murciélagos, todos ellos insectívoros, nectarívoros, frugívoros. En el Yucatán tenemos 62 especies!
Etimológicamente, la palabra cenote procede de la voz maya «dz’onot, tzonot o ts’onot», sustantivo masculino que significa sagrado.
Los mayas utilizaban los cenotes como lugares sagrados para hacer ceremonias y rituales hasta con sacrificios animales y humanos como tributo a sus dioses. Los depósitos descubiertos por arqueólogos y espeólogos subacuáticos indican que en tiempos prehispánicos se sacrificaban doncellas, lanzándolas a las aguas, ataviadas con finos ropajes y joyas. Algunos historiadores y arqueólogos afirman haber encontrado osamentas de niños y ancianos.
 
También arrojaban cerámica y joyas al fondo en ofrendas y rituales. Lo que los mayas no sabían es que algunos cenotes estaban unidos por conductos subterráneos con el resto de cenotes, de los cuales cogían agua para beber y si habían contaminado un cenote podían agarrar enfermedades.
 
El número de cenotes la península del Yucatán es de 7.000 a 8.000. La gran extensión de bosque ha hecho más difícil el cálculo para los estados de Campeche y Quintana Roo.
Los cenotes eran en la antigüedad sagrados. Incluso hoy, los casi cuatro millones de descendientes de antiguos mayas, realizan rituales como para “pedirles permiso” antes de tomar decisiones. Tanto protagonismo en el pasado fue fundamental para que su importancia se mantuviera vigente hasta estos años.
El camino del Xibalba se iniciaba en los cenotes. El Xibalbá no es solamente el lugar o estado por el que transitan las almas de los difuntos. Es también y fundamentalmente una dimensión interior que conlleva el ingreso en ciertos estados de conciencia. Así, el Popol Vuh no muestra solamente el camino del alma que ha desencarnado, sino también el camino de la iniciación en vida que lleva al nacimiento interno o espiritual, un camino interior que lleva a la creación de un “nuevo hombre”. Puede considerarse el libro fundamental de los mayas, tanto a nivel cosmogónico como en el sentido de ¨código críptico¨ o guía en clave para el caminante interior. Al final del camino de Xibalaba se llega al paraíso, que esta en el árbol sagrado de los mayas, la ceiba. La ceiba recuerda al árbol de la película Avatar…
“Esta bien tener un final para un viaje, pero al final, es el viaje, la ruta, la expedición lo que importa”
 
Foto Cenote: Fotógrafa Amalia Infante
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