Balamkú, templo del Jaguar

Balamkú casa del jaguar

Templo del Jaguar, único en el mundo maya

Balamkú se encuentra en la espesa vegetación selvática, que nos permite tener  el contacto directo con la naturaleza y y al mismo tiempo,  recorre su enigmático pasado prehispánico.

Balamkú es otra gran sorpresa de las expediciones por el Yucatan, el nombre del área deriva de las palabras mayas Balam (jaguar) y Kú (templo), significando “Templo del Jaguar”. El jaguar símbolo del poder. También alude a uno de los jaguares plasmados en el friso de 16 metros de longitud, hecho a base de estuco modelado, policromado y pintado. Una gran pieza arqueológica con grabados estilizados e intercalados de jaguares, serpientes y un saurio, para poder apreciar muy detenidamente.

En el friso, se puede ver claramente cuatro escenas de ascensión alternadas con tres jaguares; que hacen referencia al orden del universo y aspectos opuestos y complementarios Inframundo.

El friso representa la superficie de la Tierra formada por varias imágenes tales como jaguares que simbolizan la guerra, elementos acuáticos que representan la fertilidad y máscaras del Monstruo de la Tierra (Cauac), separando el inframundo (reino de los muertos) y desde el supramundo (reino de los dioses). De esta superficie emergen animales acuáticos (2 sapos y cocodrilos 2) con sus bocas abiertas en 180 °, que representan la Tierra en su función vegetativa y fértil. Los reyes de la supramundo responsable de la abundancia y la riqueza de sus temas, surgen de ellos.

El lugar fue ocupado, posiblemente por primera vez, hacia el año 550 dC, durante la primera migración de los itzáes al poniente de la peninsula del Yucatan y también fue abandonado misteriosamente sobre el 1000 d.c. Fue redescubierto hace poquitos años, a finales del siglo xx. Sus moradores actuales son los monos arañas, los saraguatos y es bien raro encontrarnos con mas sapiens en este selvático lugar.

A este lugar selvático llegaremos en las expediciones del Yucatan y en la Ruta Maya de Kaan